México está más cerca de modificar una regla que ha permanecido intacta desde 1917: la semana laboral de 48 horas.
El Senado aprobó en comisiones la reducción gradual a 40 horas, una reforma impulsada por el gobierno federal que plantea implementarse entre 2027 y 2030.
La narrativa oficial es clara: más tiempo libre, mejor calidad de vida.
Pero el debate no termina ahí.
Actualmente, México es uno de los países donde más se trabaja dentro de la OCDE, con promedios que superan las 42 horas semanales. Sin embargo, esa carga no se traduce en mayor productividad. De hecho, el país se encuentra entre los de menor rendimiento por hora trabajada.
La pregunta que surge es incómoda:¿Trabajar más horas realmente nos hace más competitivos… o solo más cansados?
Lo que preocupa
Organizaciones laborales advierten que la redacción actual de la reforma no garantiza explícitamente dos días de descanso. Es decir, las 40 horas podrían distribuirse en seis días, manteniendo la rutina de lunes a sábado, pero con jornadas más cortas.
También señalan cambios en el esquema de horas extra que podrían afectar ingresos de quienes dependen de ese pago adicional.
Del lado empresarial, la postura es de cautela. Argumentan que la transición debe ser gradual para no afectar a micro y pequeñas empresas, y que será necesario invertir en capacitación, tecnología y reorganización del trabajo.
Lo que dice la experiencia internacional
Expertos de la OCDE advierten que reducir horas puede funcionar, siempre que vaya acompañado de controles claros, registro real del tiempo trabajado y modernización productiva.
La evidencia es contundente: después de cierto punto, trabajar más horas reduce la productividad. Aumenta el cansancio, los errores y los riesgos laborales.
Pero también es cierto que trabajar menos no mejora automáticamente la eficiencia.
El fondo del debate
México arrastra una cultura laboral de jornadas extensas, informalidad superior al 50% y un 15% de trabajadores que superan las 48 horas semanales.
Reducir la jornada puede ser un avance histórico.La incógnita es si la implementación cerrará vacíos… o los abrirá.
La reforma ahora pasa al Pleno y después a la Cámara de Diputados.
El reloj legislativo avanza.
El tiempo laboral, todavía no.
