En 1922, cuando Cabo San Lucas todavía no era postal ni destino, el futuro del puerto llegó flotando. El barco-fábrica Calmex, una industria completa sobre el mar, marcó el inicio de la pesca y el enlatado de atún en la región.
La embarcación obtuvo autorización para operar inicialmente en las cercanías de la Isla de Cedros, próxima a Guerrero Negro. Pero fue en 1925, al trasladarse frente a Cabo San Lucas, cuando comenzó una nueva etapa: la actividad pesquera dejó de ser artesanal para convertirse en industria.
Durante esos años, Cabo San Lucas se posicionó como pionero del atún enlatado en Latinoamérica. A través de la Compañía de Productos Marinos de Cabo San Lucas, S.A., se procesaban y enlataban especies como atún aleta amarilla, jurel y barrilete, con destino principal a Estados Unidos.
El puerto encontró en el mar su principal motor económico.La historia dio un giro en 1928, cuando el barco Calmex se hundió. El impacto fue inmediato: la actividad pesquera local quedó marcada por la pérdida de su principal infraestructura.
Aun así, la huella ya estaba trazada.Décadas más tarde, a finales de los años setenta del siglo XX, la planta empacadora de productos marinos cerró operaciones en el puerto, poniendo fin a una etapa que definió el carácter productivo de Cabo San Lucas antes del turismo masivo.
Antes de hoteles y marinas, aquí hubo redes, latas y jornadas largas frente al mar. Esa fue la base sobre la que se construyó todo lo demás.
