La justicia colombiana dictó una sentencia contundente contra José Erley Ramírez Garcés, el líder religioso que utilizó su posición de «confianza» para perpetrar un crimen atroz en Santa Rosa de Cabal.
Tras un preacuerdo con la Fiscalía, Ramírez Garcés fue condenado a 43 años, seis meses y un día de prisión, una pena que deberá cumplir en su totalidad sin posibilidad de beneficios penitenciarios.
El horror en la vereda San Andrés
Los hechos, que estremecieron al departamento el pasado 29 de abril de 2025, revelaron un nivel de crueldad extrema. Según el expediente judicial, el agresor:Privó de la libertad a la menor en una finca de la zona limítrofe entre Risaralda y Caldas.
La inmovilizó amarrándola, para posteriormente someterla a agresiones sexuales sistemáticas.
La tragedia no fue mayor gracias a la valentía de la víctima, quien en un descuido de su captor, logró escapar por una ventana y correr por su vida hasta ser auxiliada por vecinos.
La rápida reacción de la comunidad permitió que la Policía localizara al agresor mientras intentaba esconderse en una propiedad aledaña.
Responsabilidad penal y reparación
La condena por acceso carnal violento agravado y secuestro agravado quedó en firme tras la aceptación de cargos.
La defensa de las víctimas, encabezada por el abogado Julián Martínez, subrayó que el preacuerdo no fue un acto de clemencia, sino una estrategia para evitar que la menor reviviera el trauma en un juicio oral prolongado.
«Buscábamos una condena ejemplarizante. Más allá de establecer la responsabilidad penal, el objetivo era garantizar que el agresor pase el resto de su vida productiva tras las rejas y avanzar ahora en la reparación integral de las víctimas», sentenció Martínez.
Un golpe a la confianza pública
Este caso ha generado una indignación nacional no solo por la naturaleza del delito, sino por la investidura del agresor.
Ramírez Garcés, quien fungía como pastor y figura moral en su congregación, traicionó el entorno de seguridad de su propio hogar.
Hoy, su nombre pasa de los altares a los registros de delincuentes sexuales más peligrosos del país.
