El informe del gobernador Víctor Manuel Castro Cosío dejó una fotografía clara del estado: Baja California Sur vive un momento de crecimiento económico y turístico sin precedentes, con nuevas obras y servicios que empiezan a notarse… pero enfrenta, al mismo tiempo, el desafío más complejo de su historia reciente: el agua.
Desde la plaza Antonio Mijares, el mandatario habló de avances, pero también de lo que falta. Reconoció que el compromiso es gobernar sin mentir, sin robar y sin traicionar; pero que ningún logro puede ocultar el problema que más golpea la vida diaria: la crisis hídrica.Aun así, los números duros muestran que hay movimiento.
En salud, por ejemplo, se sumaron hospitales nuevos, unidades médicas y proyectos que hace unos años parecían inalcanzables: el Hospital General Salvatierra alcanzó la certificación de tercer nivel; Santa Rosalía ya opera bajo el modelo IMSS-Bienestar; Cabo San Lucas abrió su hospital del ISSSTE; y La Paz amplió su capacidad con nuevas unidades familiares. El anuncio más fuerte vino con el arranque del Hospital Regional del IMSS, una obra superior a los $4 mil millones de pesos, que marcará el ritmo de atención en los próximos años.
En vivienda, se destinaron $337 millones a piso firme, cuartos incluyentes y vivienda progresiva, mientras que el Programa Nacional de Vivienda considera 37 mil hogares proyectados para los cinco municipios. En educación, se ejecutaron más de $1,000 millones en mejoras, beneficiando prácticamente a todas las escuelas públicas de nivel básico y sumando nuevas sedes universitarias.
La infraestructura también avanzó con caminos que vuelven a conectar comunidades históricamente olvidadas: Bahía Tortugas–Punta Eugenia, San Francisco de la Sierra o San Miguel–San José de Comondú, además de obras urbanas como el puente de La Ribera o la modernización de la calle Tamaral.
El turismo, por su parte, se consolidó como la mayor fuerza económica del estado: más de $115 mil millones de pesos en derrama, 20 millones de pasajeros aéreos, crecimiento del 66% en conectividad, más de 3 millones de cruceristas y una ocupación hotelera del 70%. La API reportó un incremento del 25% en ingresos, recursos destinados a modernizar puertos clave como Pichilingue, Loreto, Puerto San Carlos, Puerto Chale y La Playita.
No todo son cifras brillantes: la sequía obligó a destinar recursos extraordinarios para sostener la ganadería y reactivar la cuenca lechera; más de 5 mil pescadores fueron regularizados para evitar atrasos productivos; y la seguridad se mantuvo estable gracias a la coordinación federal y estatal, uno de los indicadores que la ciudadanía más vigila.
Entre avances y pendientes, el gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, cerró su mensaje con un punto directo: el agua será la prioridad absoluta. Desalinización, redes, distribución, inversión y atención en zonas críticas.
El resto —turismo, obra, crecimiento, inversión— continuará su curso, pero el agua definirá el ritmo real del estado en los próximos años.




