La falta de monitoras escolares para niñas y niños con necesidades educativas especiales, particularmente aquellos dentro del espectro autista, volvió a colocarse en el debate público tras el llamado de una primaria del municipio que expuso la carencia de personal especializado por falta de recursos.
Sobre este tema, el séptimo regidor del Ayuntamiento de Los Cabos, Ali Flores Ramírez, quien preside la Comisión Edilicia de Educación, Cultura, Recreación y Deporte, señaló que la problemática no es nueva ni desconocida, y que desde su regiduría se ha venido dando seguimiento constante con el objetivo de construir una solución institucional.
El regidor explicó que actualmente en el municipio operan cerca de 180 a 200 monitoras y monitores, de los cuales alrededor del 95% cuentan con formación profesional, principalmente como docentes, psicólogos o especialistas en educación especial. Sin embargo, aclaró que esta figura no existe formalmente dentro de la Secretaría de Educación Pública, lo que obliga a mantener un esquema alterno para su operación.
Una figura necesaria, pero sin reconocimiento formal
Flores Ramírez detalló que el apoyo económico que reciben las monitoras no corresponde a un salario ni a una plaza oficial, sino a una beca asignada al niño, misma que las familias deciden otorgar voluntariamente a quien realiza el acompañamiento en el aula.
Actualmente, dicho apoyo asciende a $3 mil pesos quincenales, monto que, reconoció, resulta limitado frente a la responsabilidad que implica atender de manera permanente a un menor dentro de grupos que pueden superar los 35 o 40 alumnos.
“El niño está en el aula, aunque la figura del monitor no exista en la estructura educativa. El problema no es si se necesita o no, sino que el sistema no lo reconoce”, expresó.
La ruta: Cabildo, Congreso y reconocimiento institucional
El regidor indicó que desde el inicio de su gestión colocó el tema de las monitoras como una prioridad, impulsando que se discuta formalmente en Cabildo y que posteriormente sea llevado al Congreso del Estado, con el objetivo de que se gestione un recurso específico para este acompañamiento educativo.
La intención, explicó, es que la figura de la monitora escolar deje de depender de esquemas voluntarios y pueda contar con un marco institucional que garantice continuidad, perfil profesional y respaldo legal.
Alí Flores Ramírez hizo énfasis que la inclusión de niñas y niños con necesidades especiales en escuelas regulares es una política que requiere condiciones reales para funcionar, ya que un solo docente no puede atender de manera adecuada a grupos numerosos cuando existe un alumno que necesita acompañamiento permanente.
«Es un tema de justicia para el niño, para el maestro y para quien realiza la función de monitora”, afirmó, al reiterar que el siguiente paso es elevar el tema al ámbito legislativo para buscar una solución de fondo.
