El diputado federal Manuel Alejandro Cota Cárdenas solicitó licencia por tiempo indefinido para separarse de su cargo en la Cámara de Diputados, en una decisión que reconfigura el escenario político en Baja California Sur.
De acuerdo con el documento fechado el 21 de abril de 2026 y dirigido a la presidencia de la Mesa Directiva, la licencia será efectiva a partir del 29 de abril, marcando un corte definitivo en su función legislativa para dar paso a una nueva etapa.
Pero más allá del trámite, el mensaje político es el que pesa.
Manuel Cota no se fue en silencio. En su posicionamiento dejó clara la narrativa: cuando falta congruencia, hay que actuar. Sin rodeos, sin matices y sin concesiones. La frase no es menor en un contexto donde los movimientos anticipados comienzan a perfilar la disputa por el rumbo del Estado de Baja California Sur.
El legislador plantea que la transformación que exige la ciudadanía no puede sostenerse desde la simulación. Por eso, asegura, da un paso al frente para consolidar un proyecto que —según su postura— debe responder directamente a la voluntad popular.
“La voluntad del pueblo no se negocia”, advierte el mensaje. Y remata con una línea que apunta directo al fondo del debate político actual: se respeta sin titubeos, sin pretextos y sin maromas.
La salida de Manuel Cota de la Cámara de Diputados no es un movimiento menor. Es una señal. Y como toda señal en política, abre preguntas: ¿a quién incomoda?, ¿qué viene después? y ¿quién más tendrá que definirse?
