Richard Leiter Johnston III y John Dudley Black, exintegrantes del Ejército y la Marina de Estados Unidos, habrían formado parte de una célula táctica en la Sierra Tarahumara. La investigación federal busca esclarecer su participación y las condiciones en que operaron en territorio mexicano.
Chihuahua, México.— Los dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) que murieron en un accidente vehicular en la Sierra Tarahumara, en abril pasado, habrían participado activamente y portando armas en un operativo para desmantelar un presunto narcolaboratorio en Chihuahua, de acuerdo con información difundida por medios nacionales a partir de las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR).
Los funcionarios estadounidenses fueron identificados como Richard Leiter Johnston III, de 35 años, y John Dudley Black, de 43, quienes contaban con antecedentes de servicio en las Fuerzas Armadas de su país y experiencia en zonas de conflicto, incluido Afganistán.
El caso ha generado una controversia política y diplomática debido a los señalamientos de que ambos participaron en una operación de seguridad en territorio mexicano sin autorización del Gobierno federal.
Habrían integrado una célula táctica armada
De acuerdo con información publicada por El Universal, que cita detalles de la investigación federal, Johnston y Black no se limitaron a observar el operativo realizado en la comunidad de El Pinal, en la Sierra Tarahumara, sino que habrían participado directamente en las acciones tácticas.
Los testimonios recabados por la FGR apuntarían a que ambos portaban armas largas, utilizaban pasamontañas, consultaban coordenadas mediante tabletas electrónicas y mantenían comunicación directa con mandos de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua.
La investigación también habría establecido que los agentes salieron de las instalaciones de la Fiscalía estatal como parte del grupo asignado a la misión.
Estos datos contrastan con las primeras explicaciones difundidas por autoridades de Chihuahua, en las que se señaló que los estadounidenses realizaban actividades de adiestramiento y que no habían participado directamente en el operativo, sino que se encontraron con los funcionarios mexicanos durante el regreso a la capital.
Sus antecedentes militares y experiencia internacional
Richard Leiter Johnston III había servido en el Ejército estadounidense, donde alcanzó el grado de capitán y formó parte de las Fuerzas Especiales, conocidas por el uso de la boina verde.
Según información biográfica difundida por un sitio dedicado a veteranos de las Fuerzas Especiales, Johnston estudió Historia y chino mandarín en la Universidad de Virginia. Durante su servicio militar participó en operaciones en Afganistán, donde realizó tareas antiterroristas y de entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas.
Después de abandonar el Ejército, continuó trabajando para el Gobierno estadounidense en distintas regiones del mundo, entre ellas Medio Oriente, África, Asia Oriental y América.
Por su parte, John Dudley Black sirvió en la Marina de Estados Unidos y estuvo desplegado en Afganistán como ayudante de campo del comandante general de la Primera División de Marines.
Black estudió en la Universidad de Gonzaga, en Washington, donde participó en actividades deportivas y formó parte del programa de entrenamiento para oficiales de reserva.
Aunque sus trayectorias militares han comenzado a conocerse públicamente, existen pocos detalles sobre sus funciones específicas dentro de la CIA, debido a la naturaleza reservada de sus actividades.
La investigación también rastreó un vehículo rentado
Otro elemento relevante de la indagatoria es el seguimiento de un automóvil rentado por los agentes estadounidenses en México.
Según la información publicada por El Universal, el vehículo ingresó el 16 de abril al estacionamiento de la Fiscalía de Chihuahua y permaneció ahí hasta el 19 de abril, cuando ocurrió el accidente en el que murieron los cuatro ocupantes de una camioneta.
La FGR habría revisado las cámaras de seguridad de las instalaciones estatales y recabado testimonios para reconstruir los movimientos de los agentes antes de la operación y durante las horas previas al siniestro.
De acuerdo con uno de los testimonios citados en la publicación, después de la volcadura, la camioneta explotó debido a que transportaba combustible adicional. También se habría ordenado ocultar la presencia de los agentes de la CIA, un señalamiento que forma parte de la información que debe esclarecerse mediante las investigaciones correspondientes.
El caso alcanza al exfiscal César Jáuregui
Las revelaciones han intensificado las tensiones entre el Gobierno federal y la administración estatal encabezada por Maru Campos.
César Jáuregui Moreno, quien se desempeñó como fiscal general de Justicia de Chihuahua, fue detenido y enfrenta una acusación federal por el presunto delito de traición a la patria, relacionada con la participación de funcionarios estadounidenses en actividades de seguridad sin autorización federal.
El caso también ha abierto interrogantes sobre el conocimiento que tenían los mandos estatales de la operación, los mecanismos de coordinación con autoridades extranjeras y el cumplimiento de las disposiciones mexicanas en materia de seguridad nacional.
La controversia tiene además implicaciones políticas para el Partido Acción Nacional (PAN) en Chihuahua, debido a la relación entre Jáuregui y la gobernadora Maru Campos, en un escenario previo a las elecciones intermedias de 2027.
Por ahora, la FGR continúa investigando las circunstancias en que ingresaron los agentes estadounidenses a México, las actividades que realizaron y las posibles responsabilidades derivadas del operativo. Los señalamientos forman parte de una investigación en curso y deberán ser acreditados ante las autoridades competentes.
