El ciclón podría afectar instalaciones petroleras del Golfo de México y presionar aún más los precios de gasolina y diésel a nivel internacional.
El sistema energético mundial enfrenta un nuevo factor de riesgo ante la aproximación del huracán Isaias hacia el Golfo de México, donde se concentra una parte importante de la infraestructura petrolera y de refinación de Estados Unidos.
La llegada del fenómeno ocurre en un momento de alta presión para los mercados energéticos internacionales, debido a interrupciones relacionadas con conflictos bélicos, restricciones comerciales y daños registrados en instalaciones petroleras de distintas regiones del mundo.


De acuerdo con estimaciones citadas por especialistas del sector, alrededor de 2.7 millones de barriles diarios, equivalentes a cerca del 14% de la capacidad de refinación estadounidense, se encuentran dentro o cerca de la trayectoria prevista del ciclón.
Las principales compañías petroleras, entre ellas Shell, Chevron y BP, comenzaron a evacuar personal no esencial de plataformas ubicadas en el Golfo de México y redujeron parte de su producción como medida preventiva.
Hasta el miércoles, se había suspendido la producción de aproximadamente 512 mil barriles diarios de petróleo, cerca del 25% de la producción de la región. También se había detenido alrededor del 16% de la producción de gas natural en el Golfo.
Refinerías, bajo presión
La trayectoria prevista de Isaias podría llevar al ciclón hacia zonas ubicadas al este de Nueva Orleans, cerca de importantes centros de refinación en Louisiana y Mississippi.
Especialistas advierten que algunas instalaciones podrían verse obligadas a disminuir el procesamiento de crudo para la elaboración de gasolina, diésel y combustible para aviones.
El riesgo no se limita a las refinerías. Las condiciones meteorológicas también podrían provocar retrasos en el movimiento de buques que transportan petróleo hacia las instalaciones y de aquellos encargados de trasladar productos refinados hacia otros mercados.
Florida podría encontrarse entre las zonas más vulnerables debido a su dependencia de los envíos de combustible provenientes de la costa del Golfo.
Reservas de combustible, en niveles reducidos
Uno de los principales factores de preocupación es que Estados Unidos cuenta actualmente con menores reservas para enfrentar una eventual interrupción prolongada.
Las existencias de gasolina se encuentran en niveles estacionales particularmente bajos, mientras que las reservas de productos refinados, principalmente diésel, registran uno de sus niveles más reducidos para esta época del año desde que existen registros.
A ello se suma la situación de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, que actualmente almacena alrededor de 283 millones de barriles de crudo, su nivel más bajo desde 1982.
El panorama internacional también limita las posibilidades de compensar rápidamente una eventual caída en la producción estadounidense. Las afectaciones a refinerías en Medio Oriente, los ataques contra instalaciones petroleras en Rusia y las restricciones a las exportaciones de combustible de China han reducido las alternativas disponibles para el mercado global.
El impacto dependerá de la trayectoria
Los especialistas señalan que la magnitud de las afectaciones dependerá principalmente de la trayectoria, intensidad, inundaciones y daños provocados por los vientos del huracán.
Los pronósticos contemplan que Isaias podría alcanzar una intensidad equivalente a categoría 2, con vientos cercanos a 177 kilómetros por hora, antes de debilitarse previo a tocar tierra.
Incluso si el ciclón llega con menor intensidad, la recuperación de las operaciones de refinación podría tomar varios días.
La evolución del huracán será determinante para establecer si las interrupciones quedan limitadas a medidas preventivas o si terminan afectando de manera significativa el suministro de combustibles en Estados Unidos y otros mercados internacionales.
