El Papa afirmó que la justicia y la seguridad de la sociedad pueden garantizarse sin recurrir a la pena capital; sus declaraciones coinciden con las críticas a la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan en Estados Unidos.
Ciudad del Vaticano.— El papa León XIV reiteró el rechazo de la Iglesia católica a la pena de muerte, al considerar que constituye una vulneración de la dignidad humana y de la inviolabilidad de la persona, incluso cuando se trata de individuos condenados por delitos graves.
Con motivo de la Jornada Mundial contra la Pena de Muerte, el pontífice publicó un mensaje en su cuenta oficial de X en el que sostuvo que es posible proteger a la sociedad y garantizar la justicia sin recurrir a la ejecución de los condenados.
El líder de la Iglesia católica señaló que los sistemas penitenciarios pueden mantener bajo custodia a las personas responsables de delitos, proteger a la ciudadanía y, al mismo tiempo, preservar la posibilidad de que los sentenciados se arrepientan y busquen su redención.
La postura del Papa retoma uno de los principios centrales de la doctrina católica sobre la pena capital: la defensa de la vida y la dignidad humana, así como la búsqueda de mecanismos de justicia que no impliquen privar definitivamente de la vida a una persona.
Rechazo a convertir la muerte en espectáculo
Las declaraciones de León XIV se producen en medio de la controversia generada en Estados Unidos por la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, exmilitar condenado por el ataque perpetrado en 2009 en la base de Fort Hood, Texas, donde murieron 13 personas y otras 32 resultaron heridas.
De acuerdo con la información difundida por Vatican News, el Pentágono anunció que la ejecución está prevista para el 3 de diciembre de 2026, aunque los procedimientos legales podrían modificar esa fecha.
La posibilidad de transmitir el procedimiento en vivo también ha generado cuestionamientos de representantes de la Iglesia católica y de otros sectores, quienes consideran inaceptable convertir una ejecución en un espectáculo público.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, expresó su rechazo a la idea de retransmitir la muerte del condenado y cuestionó la finalidad de exponer públicamente un procedimiento de esa naturaleza.
Parolin sostuvo que, independientemente de la gravedad de los delitos cometidos, existen otras formas de impartir justicia sin convertir la muerte en un acontecimiento destinado al entretenimiento.
Por su parte, el arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, manifestó su conmoción ante la decisión y pidió reconsiderarla. Aunque reconoció la gravedad de los crímenes de Hasan, advirtió sobre las implicaciones morales de promover una ejecución pública.
Justicia y dignidad humana, en el centro del debate
El posicionamiento del pontífice vuelve a colocar en el centro de la discusión internacional el papel de la pena de muerte en los sistemas de justicia, particularmente frente a delitos que provocan graves daños a las víctimas y sus familias.
La Iglesia católica sostiene que la protección de la sociedad puede lograrse mediante mecanismos eficaces de reclusión, sin eliminar la posibilidad de rehabilitación de las personas condenadas.
El mensaje de León XIV también plantea una reflexión sobre los límites del castigo estatal y la responsabilidad de las instituciones para garantizar la seguridad pública sin renunciar al respeto por la vida humana.
En medio de las críticas a la posible transmisión de la ejecución de Hasan, el Papa reafirmó que la justicia no necesita recurrir a la pena capital para proteger el bien común, mientras crecen los cuestionamientos sobre las consecuencias éticas y sociales de convertir una ejecución en un acto público.
